lunes, 1 de septiembre de 2008

Gracias...



Desde pequeño me ha ilusionado volar, he querido tener un par de alas y alejarme entre las nubes sin tener que ver hacia atrás.

Es por eso que este espacio que le pertenece a mi corazón, le coloqué un par de alas y se esfumará entre las nubes, sin la necesidad de cargar con mis errores o mis tontas tristezas.

Este espacio se surgió como un proyecto, que de proyecto fue un deseo y del deseo paso a ser simplemente un blog.

Por eso hoy decimos adiós, este espacio se irá, será libre y de alguna manera yo me iré con él, aunque siga encadenado a un cuerpo y a la idea de seguir viviendo.

De corazón les damos las gracias a todos los lectores por igual, a todos aquellos que decidieron compartir su tiempo conmigo, se les agradece en el alma, se les quiere y respeta.

Les deseamos que tengan éxitos en sus vidas, que todo en cuanto hagan sea de provecho y quizás algún día nos volvamos a ver, gracias, por todo.

jueves, 7 de agosto de 2008

Otro Gris...

Un cielo gris a punto de llorar, con sus relámpagos muestra su furia habitual, un cielo oscuro, tenebroso y despiadado que asusta a cualquiera y despierta el instinto de correr para que no nos alcance.

Un día gris que ahora ya no es igual, que nunca fueron iguales pero que para mi costumbre siempre fueron los mismos.

Hoy es gris y ahora lo único que despierta son los recuerdos, que merodean como fantasmas y me hunden en melancolía, deseando que regresen aquellos días donde simplemente el llanto de las nubes mojaba más que mi cuerpo y me enseñaba a sentirme vivo.

Aquellas tardes melancólicas, deseando estar en el calor de mi hogar, deseando no mojarme o simplemente disfrutar de una buena caminata bajo la lluvia, reflexionando o recordando lo que había pasado últimamente en mi vida.

El cielo es el mismo, pero todo lo demás ha cambiado, las tardes grises han pasado de mágicas a recuerdos, deseos y reproches constantes.

Simplemente no puedo olvidar aquellas tardes en las cuales dentro de un bus observaba junto a otras personas desconocidas en su mayoría como una ciudad se transformaba en las mejillas de unas nubes que derramaban lágrimas que parecían nunca agotarse.

Como olvidar las tardes con un cafecito caliente, escuchando llover, con la preocupación de unas goteras, que eran desesperantes pero que ahora hasta esos detalles insignificantes en su momento pasaron a ser parte del álbum fotográfico de mis memorias.

Como olvidar aquellas tardes donde la chamusca era interrumpida y con mis amigos tocaba salir corriendo a refugiarnos a algún otro lugar. Cuando después de compartir un almuerzo bajo aquellos árboles, me acostaba y veía como las nubes blancas desaparecían para darles lugar a las grises.

Como olvidar aquel frío en mi cuerpo tras una larga caminata bajo la lluvia, aquella ropa escurriendo a mas no poder y el molesto ruido de unos zapatos inundados que me enfriaban los pies.

Olvidar no se puede y la esperanza es lo último que muere, pero que con el pasar de los días esa esperanza de vivir todo eso de nuevo se desvanece como las nubes que inspiraron estos recuerdos.